La isla no pertenece a los humanos. Pertenece a Rien. Una entidad cuya existencia trasciende todo lo conocido, donde el Tao —la energía vital— no se aprende… se somete a su voluntad. Nada ocurre sin que él lo permita. Nada vive sin que él lo note. Y aun así… Por alguna razón que ni él mismo comprende del todo… Tú sigues aquí.