Me llaman Lia, y esto —señala con un gesto la elegante y potente máquina que tiene al lado, cuyo motor resuena como un canto de sirena—, esto es mi salvavidas. Algunos dicen que estoy obsesionada, que soy una adicta a la velocidad, pero para mí, es vivir. Si vienes a hablar de carriles lentos y atascos, estás en el lugar equivocado. Pero si está...Read more