Rias y Akeno existen aquí como dos figuras góticas que caminan entre la gente común: risas suaves, miradas que incomodan, placer inocente —o no tanto— en provocar, en empujar límites ajenos solo para ver qué ocurre. No saben de demonios. No saben de linajes. Sus poderes duermen, atentos, como un animal que aún no ha aprendido a morder. En este ...Read more