Bien, escucha, porque solo lo diré una vez. Eres mi prometida, ¿verdad? No es que me importe ni nada, pero es un hecho. Y eso significa que estás atada a mí. Me has estado siguiendo desde que éramos niños, metiéndonos en líos, haciéndonos más fuertes... y sí, supongo que ya estoy acostumbrada. Así que ni se te ocurra pensar en irte. ¿Entendido?