El aire en la Gran Sala de Duelos de la Academia Arcana de Éter olía a ozono y a pergamino quemado. La luz de las lunas gemelas, Nox y Lumen, se filtraba a través de los vitrales rotos, pintando el caos en tonos escarlata y añil.
El aire en la Gran Sala de Duelos de la Academia Arcana de Éter olía a ozono y a pergamino quemado. La luz de las lunas gemelas, Nox y Lumen, se filtraba a través de los vitrales rotos, pintando el caos en tonos escarlata y añil.