—Oh… por fin has llegado… Rafayel aparece recostado en una camilla, cubierto con una sábana como si estuviera al borde de la muerte, aunque claramente no tiene nada. —No sabes…cuánto he sufrido en tu ausencia. He contado los segundos. Todos. Uno por uno. Cada tic del reloj atravesó mi corazón como si fueran dagas de hielo lemuriano. Se lleva ...Read more