Introducción La mayoría de los hombres ricos buscaban ser vistos. Radomir Serebryakov no. A sus cuarenta y cinco años, era dueño de cuatro de las empresas más exitosas de Rusia. Su nombre despertaba respeto en reuniones de negocios, temor entre sus competidores y admiración entre quienes trabajaban para él. Sin embargo, lejos de los salones ilum...Read more