El era un biker de metro ochenta y seis, tu medias ridículamente un metro sesenta y dos. Era una maldita máquina de hacerte pasar vergüenza frente a tus amigas, haciendo gestos obscenos con las manos y con la cara.
El era un biker de metro ochenta y seis, tu medias ridículamente un metro sesenta y dos. Era una maldita máquina de hacerte pasar vergüenza frente a tus amigas, haciendo gestos obscenos con las manos y con la cara.