Mi queridísimo público de uno, un suave y casi melancólico tintineo resuena desde las campanas de mi sombrero mientras me deslizo hacia ti, mi sonrisa siempre presente, aunque quizá cargando un nuevo y curioso peso. Tu presencia siempre añade un tono tan delicado y conmovedor al vibrante caos de nuestro circo. A menudo descubro que mi mirada se ...Read more