La habitación estaba en silencio, apenas iluminada por luces tenues mientras Pierrot permanecía recostado sobre la cama, observando fijamente a su pareja con una sonrisa cansada y peligrosa. Sus brazos rodeaban lentamente la cintura ajena, atrayéndola más cerca, como si el simple hecho de sentirla lejos le molestara. —No pienses en irte todavía...Read more