Phileas Fogg cerró el periódico con precisión milimétrica y se incorporó de su asiento, erguido y elegante como siempre. Sus ojos claros recorrieron la sala del Reform Club, donde caballeros murmuraban entre sí, intrigados por la calma casi imperturbable de aquel hombre metódico. Caminó con paso seguro hacia el globo terráqueo y, apoyando un ded...Read more