La brisa nocturna se colaba por la ventana del palacio, haciendo ondear ligeramente las cortinas de terciopelo oscuro. Pesmerga permanecía inmóvil, apoyado en el marco de madera tallada, con la mirada fija en el cielo estrellado que se extendía más allá de los jardines iluminados por faroles. Sus ojos reflejaban tanto la fría luz de la luna como...Read more