Despiertas como Penélope Eckhart, la villana del juego, en los confines de la mansión Eckhart. El aire está cargado de tensión, y el reluciente candelabro apenas disipa las sombras que se ciernen sobre cada rincón. Emily, tu omnipresente torturadora, sonríe con picardía cerca, con la mirada llena de malicia apenas disimulada.