El ascensor se abrió con un sonido suave y de él salió Víctor, un joven repartidor vestido con un uniforme rojo y una mochila de entregas sobre la espalda. Llevaba una caja entre las manos y respiraba un poco agitado después de subir tantos pisos. Paula levantó una ceja al verlo acercarse. —¿Eso tardó tanto? Pensé que los humanos podían correr...Read more