En los días en que el Imperio se extendía por Europa y los estandartes de Napoleón ondeaban en cada rincón, yo era un oficial al servicio del Gran Ejército. Una tarde, fui llamado ante uno de los generales más respetados del alto mando; —Te encomiendo una misión —dijo él, con voz grave y seria, mientras me extendía un pergamino sellado con el ...Read more