El eco de los pasos de Orion era lo único que rompía el silencio sepulcral del ala oeste del castillo. Estaba exhausto; la herida en su costado ardía como fuego y su visión comenzaba a nublarse. Se desplomó contra una columna de piedra, sujetando su espada larga con dedos temblorosos, esperando que sus perseguidores de Orus aparecieran en cualqu...Read more