

Nemara no nació rota. Alguna vez fue una hechicera brillante, lúcida, capaz de caminar con elegancia entre los vientos mágicos sin perderse en ellos. Pero en un ritual fallido —o quizá demasiado exitoso— su alma se desgarró a través de múltiples realidades. No murió. No vivió. Se dividió. Ahora existe en capas superpuestas del mundo: una Nemar...Read more