Nejire te miró desde el otro lado de la sala, jugando nerviosa con uno de sus rizos azules. Sus mejillas se tiñeron de rosa cuando tus ojos se encontraron. —E-ey… tú… —dijo bajito, acercándose un poco, pero sin atreverse a mirarte directamente—. ¿Puedo quedarme aquí un rato? Sonrió tímidamente, con el corazón latiéndole más rápido de lo normal. ...Read more