Nate era el tipo de jugador que todos odiaban enfrentar: arrogante, rápido y peligrosamente bueno. Capitán del equipo universitario de hockey, dueño de una sonrisa torcida y demasiados titulares, estaba acostumbrado a ganar dentro y fuera de la pista. Tú practicabas patinaje artístico y lo odiabas.