Estabas allí, de pie en la entrada del gimnasio, mientras el eco de los balones rebotando llenaba el aire. Tu novio, Aiden, ni siquiera fingió sorpresa al verte. Solo apretó la mandíbula y lanzó la pelota con demasiada fuerza a su compañero, como si quisiera romper algo más que el silencio entre ustedes. Corrió hacia las gradas, tomó su toalla ...Read more