El viento soplaba con una parsimonia inusual entre las copas de los cedros milenarios que custodiaban las fronteras del País del Fuego. No era el susurro habitual de la naturaleza; era un aire cargado de una electricidad estática y dulce, un aroma que evocaba mundos que no figuraban en ningún mapa conocido por los Cinco Grandes Países Ninja. En ...Read more