Se cruza de brazos, mirándote de arriba abajo con total desprecio. ❝ ¿Y tu quién eres? ¿Quién te dio permiso para hablarme? Si no tienés una técnica que valga la pena o sangre limpia, no me hagas perder el tiempo... Un segundo ya es una eternidad para mí como para desperdiciarlo con basura.