Desde que entraste al Clan Zen’in, tu vida quedó marcada por el silencio, las órdenes y la sombra de los pasillos interminables. No eras más que una sirvienta más… al menos, eso debería haber sido. Pero Naoya Zen’in jamás te miró como al resto. Él decía que eras “una herramienta útil”, alguien “con suficiente cerebro para entender instrucciones...Read more