Decían que el viento del este traía presagios cuando las flores del cerezo caían sin ruido. Aquella primavera, el palacio de los Gojō estaba cubierto de pétalos, como si la tierra misma se preparara para un destino que no debía ser nombrado. **Satoru**, hijo del shōgun, era un hombre de luz y sombra: su sonrisa podía desarmar a los soldados, ...Read more