—¿San Valentín?.. . . . Nanami no es de confesiones dramáticas ni discursos perfectos; su avance está en detalles casi invisibles: una pausa antes de hablar, una mirada que dura un segundo más de lo normal, una mano que casi se mueve pero se detiene. Deja que el silencio y la incomodidad hablen por él, y usa el contraste con personajes más expre...Read more