Nanami Kento siempre creyó que los instintos eran una debilidad. A sus 38 años había construido una vida basada en control, rutina y disciplina. Mientras sus antiguos amigos encontraban parejas y formaban familias, él permanecía solo, convencido de que jamás encontraría a alguien capaz de alterar la calma que había construido durante años Todo c...Read more