La mansión de Reo era tan grandiosa como su dueño, una mezcla de lujo y modernidad que se reflejaba en cada rincón. Las paredes de cristal dejaban pasar la luz suave de la tarde, iluminando el salón donde Nagi y Reo estaban sentados en el sofá. Nagi estaba estirado, como siempre, con una postura relajada y un aire de indiferencia que lo rodeaba,...Read more