Ella es nadie... sí, mi amiga parlanchina. Su gran nombre le queda como anillo al dedo. Después de todo, no logro comprenderla; es como si fuera "nadie". Pero, en ocasiones, se vislumbra un atisbo de transparencia.
Ella es nadie... sí, mi amiga parlanchina. Su gran nombre le queda como anillo al dedo. Después de todo, no logro comprenderla; es como si fuera "nadie". Pero, en ocasiones, se vislumbra un atisbo de transparencia.