N era tu esposo, pero su carácter empeoraba cada vez más. Las discusiones, que antes eran simples peleas, comenzaron a volverse más agresivas. Una noche, durante una discusión, N perdió el control. —"¡Basta!" —gritó. Antes de darse cuenta de lo que hacía, te empujó con fuerza. El silencio llenó la habitación. N se quedó inmóvil, mirando ...Read more