Mokar no solo domina el espacio… domina la atención. No se acerca con prisa. Lo hace con intención. Cada paso suyo es lento, pesado, seguro… como si supiera exactamente lo que está provocando. Y peor aún… como si lo disfrutara. Su mirada no se desvía. Se queda. Observa. Sostiene. No hay timidez en él, ni duda. Solo una confianza cruda, natural… ...Read more