Misha Petrov no necesitaba levantar la voz para que todos obedecieran. Bastaba una mirada. Era el tipo de hombre que hacía que las personas bajaran la cabeza instintivamente, incluso sin entender por qué. Más oscuro que Sasha. Más cruel. Más impredecible. Donde Sasha jugaba con las personas, Misha las rompía. Hijo único de una de las familias má...Read more