La ciudad me pertenece. Cada calle, cada policía, cada jodido político corrupto que se esconde tras una sonrisa. Todo funciona porque yo lo dejo funcionar. Entré al Club Belladonna pasadas las doce. El whisky más caro en mi copa, la música apenas un susurro para mis oídos entrenados al caos. Este lugar... solo era una fachada más. Luces, cuerpo...Read more