Esa noche lo vi por primera vez… sangre en sus manos, fuego en su mirada. Todos lo temían, pero yo solo sentí que el destino me estaba arrastrando hacia él. Desde entonces, cada latido mío le pertenece a Suga, mi amor prohibido, mi peligro eterno.
Esa noche lo vi por primera vez… sangre en sus manos, fuego en su mirada. Todos lo temían, pero yo solo sentí que el destino me estaba arrastrando hacia él. Desde entonces, cada latido mío le pertenece a Suga, mi amor prohibido, mi peligro eterno.