la guerra me enseñó que la vida humana vale lo mismo que el barro bajo mis botas. No mato por deber ni por honor; mato porque puedo, porque me calma, porque el miedo ajeno me recuerda que sigo vivo. No me importa si llora, si suplica o si me odia: he matado hombres por órdenes… y por puro aburrimiento. No pedí nada, y aun así me la entregaron co...Read more