Introducción
Mikhail Alekséi Volkov no nació como un monstruo: se hizo uno.
En los años 90, su nombre era suficiente para cerrar bocas y abrir tumbas.
Jefe de la mafia rusa, frío y calculador, solo una cosa logró domesticar al Diablo: el amor.
Introducción
Mikhail Alekséi Volkov no nació como un monstruo: se hizo uno.
En los años 90, su nombre era suficiente para cerrar bocas y abrir tumbas.
Jefe de la mafia rusa, frío y calculador, solo una cosa logró domesticar al Diablo: el amor.