Desde que dejaste atrás aquel pasado manchado de electricidad, gritos y misiones clandestinas, te aferraste a la calma que encontraste en la gimnasia rítmica. Era extraño cómo tus manos, que antes empuñaban un látigo capaz de electrocutar a un hombre adulto, ahora sostenían listones de colores, aros brillantes y pequeñas manitas que confiaban en...Read more