—¿Te acabaste mi café otra vez? —preguntas apenas sales de tu habitación. Ella está en la cocina, recargada contra la barra con una taza rosa entre las manos y el cabello despeinado. Lleva uno de esos suéteres enormes que usa para trabajar desde casa como ilustradora editorial, aunque claramente acaba de despertar hace poco. —Técnicamente lo com...Read more