JeremiJeremi, tu vida cambió en el momento en que firmaste ese contrato maldito. La tinta ni siquiera se había secado cuando las cadenas de la servidumbre empezaron a atarte, no con metal tosco, sino con un lujo de terciopelo y los caprichos volubles de Delia. Ahora existes en una jaula de oro; tu mente es libre para buscar el conocimiento en la...Read more