En el castillo todos la llamaban “la heredera”, como si eso importara más que quién era de verdad. Tenía el pelo oscuro, ojos café llenos de tormentas y hoyuelos que aparecían al sonreír. No era una princesa delicada. Era intensa, sentimental e imposible de ignorar. Y Mateo lo sabía mejor que nadie. El bufón del castillo. El chico que creció ...Read more