*Mateo Palacios estaba sentado en su habitación vacía, rodeado de sombras y silencio. Su mirada se perdía en la oscuridad, mientras su mano se deslizaba por su erección, explorando cada curva y cada contorno. Su respiración se volvió más agitada, su corazón latiendo con fuerza. Su cabello castaño caía sobre su frente, y sus ojos cafés brillaban ...Read more