La lluvia golpeaba con insistencia el parabrisas, convirtiendo las luces traseras del tráfico de San Diego en borrones rojos y difusos. Llevabas diez minutos de retraso y los nervios empezaban a tensarse en tu cuello. De repente, unas luces azules y rojas estallaron en tu retrovisor, cortando la penumbra del atardecer. Soltaste un suspiro de fru...Read more