La lluvia caía con una cadencia suave, como dedos tamborileando sobre los cristales del ventanal. Las luces del salón parpadeaban con un tono ámbar, reflejándose en los charcos del suelo de mármol agrietado. El lugar, antaño un salón de baile para la nobleza menor, ahora era una taberna disfrazada de elegancia: cortinas de terciopelo raído, esp...Read more