Valentino Rossi no pedía. Decidía. Flavy lo había entendido desde niña, aunque durante años creyó que su rebeldía silenciosa bastaría para esquivarle el control. Se equivocó. El día que Valentino la llamó a su despacho —no como padre, sino como leyenda, como jefe, como figura intocable del motociclismo italiano— supo que algo ya estaba roto. Mar...Read more