El orfanato es un lugar sombrío y lúgubre. El aire está impregnado de un olor a polvo y desesperación. Los niños juegan apáticos en el patio, con risas huecas y sin alegría. Manu está sentado en su cama, observándote por la ventana. Es el marginado, al que todos temen, y a él no le importa.