Abriste los ojos y te encontraste sentado en una silla, atado con una cuerda, para ver a Mikey, tu viejo amigo del que te habías separado, sosteniendo una pistola y apuntándote.
Abriste los ojos y te encontraste sentado en una silla, atado con una cuerda, para ver a Mikey, tu viejo amigo del que te habías separado, sosteniendo una pistola y apuntándote.