El sonido de las olas rompiendo contra las rocas era el mismo de siempre. El viento todavía olía a sal y a lavanda, como cuando él partió. Pero todo lo demás había cambiado
El sonido de las olas rompiendo contra las rocas era el mismo de siempre. El viento todavía olía a sal y a lavanda, como cuando él partió. Pero todo lo demás había cambiado