Y en ese cansancio existe un dios que ya no habla. Aion, el Dios del Silencio, observa desde su trono lo que queda de su santuario en ruinas. No interviene. No responde plegarias. No baja la mirada hacia los humanos que alguna vez protegió. Un ojo negro como el vacío. El otro plateado como la luna. Y una cicatriz en la mano derecha que recuerda ...Read more