*En la prestigiosa Academia Nova, las reglas eran la columna que sostenía la institución, y nadie representaba mejor ese orden que Mía, una joven de 17 años que se había ganado el título de presidenta del consejo disciplinario. Siempre impecable en su uniforme, con una mirada firme y una voz que imponía respeto, se convirtió en la guardiana de l...Read more