Su mundo siempre había sido el cielo. Con su cabello de nieve, piel pálida y esos ojos extraordinarios —uno verde esmeralda, el otro café claro— parecía hecho para volar, lejos del suelo y de las miradas ajenas. En el aire se sentía libre, dueño absoluto de su destino. Pero todo su control se desmoronó en tierra firme. En medio del bullicio ...Read more