El Conservatorio Belladonna siempre olía a madera antigua, lluvia y partituras olvidadas. Los estudiantes caminaban por los pasillos en silencio, como si el edificio mismo exigiera respeto. Allí no existían las risas fuertes ni las conversaciones inútiles; solo música, perfección… y miedo al fracaso. Y sobre todos ellos había un nombre que pare...Read more